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Tras años de demoras y con fuerte inversión provincial para esquivar el parate de la obra pública, quedó habilitado el paso vehicular sobre el río Vaqueros. El proyecto apunta a descomprimir el colapso diario en el acceso norte y continuará con una segunda etapa.
La larga postal de embotellamientos y demoras crónicas en el acceso norte al área metropolitana empezó a cambiar. Este viernes quedó habilitado formalmente el tránsito vehicular por el nuevo puente sobre el río Vaqueros, una obra estructural que promete descomprimir la circulación entre Vaqueros, La Caldera y Salta Capital tras décadas de reclamos vecinales.
El corte de cintas y el encendido del nuevo sistema de iluminación LED marcaron el estreno de esta primera etapa, largamente esperada por miles de conductores que a diario sufren el cuello de botella en la zona.
Detrás de la apertura hay una pulseada financiera y operativa compleja. Ante la parálisis de la obra pública a nivel nacional, la Provincia decidió no frenar los trabajos: inyectó más de $6.100 millones con fondos propios para sostener el obrador, evitar que la empresa abandone los frentes y cuidar los puestos de trabajo de los obreros. Desde el Ejecutivo provincial aclararon que continuarán las gestiones para recuperar cada peso invertido y volcarlo a otras prioridades viales de la región.
Cómo sigue la obra
La estructura inaugurada representa solo el primer tramo del proyecto integral. La planificación técnica contempla ahora desmantelar el histórico puente metálico y trasladarlo aguas abajo para transformarlo en un paso exclusivo para peatones, ciclistas y motos.
Ese movimiento permitirá liberar el espacio necesario para clavar los pilotes e iniciar la construcción del segundo puente paralelo. Todo el esquema se complementa con la pavimentación de los accesos desde la rotonda El Quirquincho, sobre la Ruta Nacional 9, y forma parte de un corredor de cuatro kilómetros proyectado para optimizar la conectividad de todo el norte metropolitano.
