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Con caminantes, ciclistas y devotos arribando desde Tartagal, Salvador Mazza, la Puna y distintos puntos de la provincia, la ciudad vive horas de intensa emoción. Las columnas confluyen hacia el santuario para cumplir el histórico pacto de fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro.
Las rutas, banquinas y accesos a la capital salteña se convirtieron en los últimos días en el escenario de una de las expresiones de fe popular más grandes del país. Miles de personas que desafiaron kilómetros a pie, en bicicleta o desde parajes alejados completan su recorrido para confluir en la Catedral Basílica, en el marco de las jornadas centrales de la Fiesta del Milagro.
Desde el norte profundo, incluyendo a los caminantes y biciperegrinos de Tartagal, Salvador Mazza y localidades vecinas que emprendieron viaje a comienzos de septiembre, hasta las delegaciones que bajan desde los Valles Calchaquíes y la Puna, cada grupo aporta su propia historia de sacrificio y devoción. Con el lema que guía la festividad este año, las pequeñas historias de esfuerzo personal se multiplican a lo largo del trayecto, sostenidas por la solidaridad de los vecinos que asisten a las columnas en cada parada.
El arribo masivo de fieles comprende una compleja logística que moviliza a cerca de 20 mil peregrinos provenientes de toda la provincia y de puntos vecinos del país. Con cronogramas de llegada que se extienden durante toda la jornada, la ciudad se prepara para abrazar a los caminantes en las horas previas a la esperada renovación del pacto de fidelidad con los santos patronos tutelares de Salta, el Señor y la Virgen del Milagro.
