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En la previa del Día del Niño, especialistas advierten sobre el crecimiento del grooming y el ciberacoso. Solo uno de cada diez chicos pide ayuda a sus padres.
En el marco de la próxima celebración del Día del Niño, un informe de BTR Consulting encendió las alarmas en todo el país: el 40% de los adolescentes de entre 12 y 17 años ha sufrido algún tipo de acoso online. Los datos, que reflejan la realidad digital argentina, exponen la vulnerabilidad de los menores ante el grooming, el robo de identidad y las estafas virtuales.
Para las familias de Tartagal y el norte de Salta, esta cifra representa un llamado de atención urgente. La conectividad masiva en redes sociales hace que los jóvenes estén expuestos las 24 horas a peligros que, muchas veces, permanecen ocultos para los adultos.
El peligro silencioso: ¿por qué no piden ayuda?
Uno de los puntos más preocupantes del relevamiento es el aislamiento de las víctimas. Según las estadísticas, solo uno de cada diez adolescentes que atravesó una situación de ciberacoso se animó a contárselo a sus padres o a un adulto de confianza. El miedo a la represalia, el retiro del celular o la vergüenza son los principales muros que impiden la intervención temprana.
El grooming –donde adultos crean perfiles falsos para ganar la confianza de menores– y el sexting, se han vuelto amenazas constantes. Los expertos subrayan que prohibir el uso de tecnología no es la solución, ya que el mundo digital es parte intrínseca de la vida social de los chicos.
Claves para proteger a los menores en el Norte
La ciberseguridad empieza en casa. Los especialistas recomiendan a los padres adoptar un rol activo:
- Privacidad: Configurar perfiles privados en todas las redes sociales.
- Desconfianza: Enseñar a los menores a no aceptar solicitudes de contacto de personas desconocidas.
- Comunicación: Crear un clima de confianza para que, ante cualquier situación que genere incomodidad, el niño o adolescente sepa que cuenta con apoyo adulto.
- Protección: Utilizar contraseñas seguras y evitar compartir datos como el nombre de la escuela, la ubicación o rutinas diarias.
La prevención es la única herramienta efectiva frente a un entorno digital donde el anonimato suele ser el mejor aliado de los agresores. Estar informados es el primer paso para proteger a nuestros jóvenes.
