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El presidente ratificó que el recorte fiscal recae sobre los trabajadores estatales. Sostuvo que se trata de cumplir una promesa de campaña y diferenció la situación con el sector privado.
El presidente Javier Milei ratificó con crudeza que el ajuste del Estado recae directamente sobre los trabajadores estatales y sostuvo, sin filtro, que «los empleados públicos van a ganar menos». Las declaraciones, realizadas durante una entrevista televisiva con el periodista Esteban Trebucq, vuelven a encender el escenario de tensión política y social en todo el país.
El mandatario defendió la medida asegurando que se trata de honorar los compromisos asumidos ante la ciudadanía durante la campaña electoral. «El ajuste lo paga el Estado, es decir, que los empleados públicos van a ganar menos. Es lo que yo prometí en campaña, es la motosierra», sentenció el jefe de Estado, justificando una política que mantiene en vilo a sectores clave como la salud, la educación y la seguridad.
Diferencias salariales y el impacto del recorte
Al profundizar sobre la situación económica general, el Presidente trazó una línea divisoria entre el sector público y el privado. Según su análisis, el salario real de los trabajadores formales privados se encuentra «empatado o un poquito arriba» de la inflación, mientras que los ingresos en el sector informal habrían registrado un fuerte repunte por encima del costo de vida.
Sin embargo, para los trabajadores del Estado el panorama sigue siendo de contracción. Si bien desde el oficialismo se mencionó que proyectan una reforma para reorganizar la carrera administrativa y jerarquizar a los «buenos empleados públicos», la directriz general sigue firme en la reducción del gasto.
Qué pasará con la administración pública
Las definiciones presidenciales consolidan un escenario de conflicto latente con los gremios estatales a nivel nacional y provincial. En regiones como el norte salteño, donde el empleo público representa un pilar fundamental de la economía local, el impacto de estas políticas se sigue con extrema atención por parte de los trabajadores y sindicatos.
De este modo, el Gobierno nacional dejó en claro que la reducción estructural de la planta y los salarios del sector estatal continuará siendo la herramienta central de su plan económico, sin perspectivas de un alivio a corto plazo para la administración pública.
