El intendente de Tartagal protagonizó un cruce de alto voltaje con trabajadores que, en buena medida, fueron un apoyo en su campaña. Entre reproches por falta de obras y un llamativo consejo para que busquen empleo en el sector privado, quedó al desnudo el fin de una luna de miel política que terminó en una «cena de guerra».
Tartagal, 19 de julio de 2027 – La política tartagalense suele dejar imágenes curiosas, pero lo ocurrido recientemente en el despacho municipal —o donde haya tenido lugar ese encuentro— superó cualquier guion. El intendente Franco Hernández, en un intercambio que osciló entre el grito destemplado y una familiaridad casi cómica, le soltó una frase de antología a los trabajadores de cooperativas que le reclamaban por el parate de 60 días en las obras: «Dedíquense a la obra privada».
La respuesta, que llegó como un bumerán, no se hizo esperar: «Gracias a nosotros que te apoyamos, sos intendente». La reacción de Hernández, con un dejo de autosuficiencia, fue un tajante «no te confundas, a mí me apoyó la gente». Un recordatorio de que, en la pirámide del poder, los contratos y las alianzas de campaña suelen tener fecha de vencimiento inmediata al cruzar la puerta de la municipalidad.
Más allá del show mediático, el conflicto expone las costuras de una gestión que parece trastabillar en sus métodos de pago. Las cooperativas, a las que muchos etiquetan como «piqueteras», denuncian un sistema de cheques posdatados que, en la práctica, los obliga a pedalear en la bicicleta financiera apenas salen de Hacienda y perder hasta el 20% de su valor original.
El video, probablemente filtrado por el entorno del propio intendente —quien buscaba mostrar autoridad frente al reclamo— terminó dejando también otra lectura: la orfandad política de los trabajadores. Si el mandatario tuvo que bajar al barro a discutir cara a cara, es porque sus intermediarios ya no sirven ni para filtrar el malestar, o peor aún, porque el plantel de «solucionadores» de Hernández ya es una pieza de museo.
Hoy, las aulas, los playones y el pavimento de Tartagal están primero en la lista de prioridad ante quién le debe el cargo a quién. Y mientras el intendente les sugiere buscar suerte en el mercado privado, queda claro que, para los cooperativistas, la «gran alianza con el municipio» cerró sus puertas, dejando los cheques, y la confianza, en el olvido.