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Los legisladores salteños alineados al oficialismo rechazaron la postulación de la magistrada sin cuestionar su capacidad técnica, marcando un peligroso precedente de persecución familiar.
Salta, 5 de Junio de 2026 – La reciente votación en el Senado que dejó fuera de carrera a la jueza María Verónica Michelli generó un sismo político que toca de cerca a Salta. Los senadores María Emilia Orozco y Gonzalo Guzmán Coraita, referentes del espacio de Alfredo Olmedo, fueron piezas clave al votar en contra de su pliego para integrar el Tribunal Oral Federal 3 de La Plata.
El trasfondo no tiene que ver con la idoneidad de la magistrada, sino con un conflicto de intereses personal: Michelli es cuñada del periodista de investigación Hugo Alconada Mon.
El costo de incomodar al poder
La decisión oficial de retirar y bloquear el pliego expone una lógica de «vendetta» institucional. Al no encontrar manchas en el currículum de la jurista, el oficialismo optó por castigar el vínculo familiar. Para los analistas políticos, esto constituye un mensaje directo y peligroso: cualquier funcionario, juez o fiscal que mantenga lazos con voces críticas del poder, podría ver truncada su carrera.
La señal para la justicia y el periodismo
La postura de los senadores salteños, al alinearse con esta estrategia, instala una preocupación sobre la independencia judicial en la región. El mensaje que se envía a los magistrados es transparente: el costo de incomodar al oficialismo se paga con la carrera profesional.
Este episodio, que trasciende las fronteras de Buenos Aires y salpica la agenda legislativa de Salta, deja una pregunta abierta sobre el futuro del equilibrio de poderes. La politización de los pliegos judiciales y la persecución por parentesco amenazan con profundizar la crisis de confianza en las instituciones.