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Cansados de los constantes robos y la falta de respuestas, residentes de la zona sur de la ciudad inhabilitaron la estructura que conectaba sectores críticos para evitar la huida de malvivientes.
Tartagal, 11 de mayo de 2026 – La crisis de seguridad en Tartagal escaló de forma drástica este fin de semana. Un grupo de vecinos de la zona este en de la ciudad , en Tomás Ryan, tomó la decisión de destruir un puente peatonal que servía de conexión entre distintos sectores. La medida, extrema y cargada de tensión, responde a una denuncia recurrente: la pasarela se había transformado en un corredor estratégico para la delincuencia, facilitando ataques y huidas inmediatas.
El hecho ocurrió tras una serie de asaltos que colmaron la paciencia de la comunidad. Armados con mazas y herramientas pesadas, los manifestantes demolieron parte de la estructura de hormigón y metal, dejando el paso totalmente inhabilitado para motocicletas y peatones.
Un punto ciego para la seguridad
Según el testimonio de los residentes, el puente permitía a los delincuentes, especialmente bajo la modalidad de motochorros, cometer ilícitos y desaparecer hacia zonas de difícil acceso para los patrulleros de la Policía de Salta. «No es contra el progreso, es por nuestra vida; el puente era una vía libre para que nos roben y escapen», señalaron durante la protesta.
Esta acción de «justicia por mano propia» sobre la infraestructura pública evidencia la falta de patrullaje efectivo y de iluminación en los puntos periféricos de la ciudad, donde los vecinos aseguran sentirse desprotegidos.
El dilema entre la conectividad y el refugio delictivo
Si bien la destrucción del puente busca frenar el flujo criminal, también representa un problema logístico para quienes utilizaban el paso para ir a trabajar o estudiar. Sin embargo, el consenso vecinal fue firme: la estructura generaba más riesgos que beneficios.
Ahora, la comunidad exige que cualquier intento de reconstrucción sea acompañado por un plan de seguridad integral que incluya puestos de vigilancia, mejor iluminación y un diseño que impida el tránsito de motovehículos, principal herramienta de escape en la zona.
Se espera la intervención de las autoridades municipales y del Ministerio de Seguridad para evaluar los daños y determinar si se reforzará la presencia policial en los sectores afectados de la zona sur.