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- En un acto cargado de simbolismo, el Intendente Franco Hernández Berni puso en vigencia el nuevo texto normativo. Si bien el discurso oficial apeló a la «eficiencia» y la «austeridad», la gestión sigue bajo la lupa por la falta de claridad en las rendiciones de cuentas y la dependencia total de fondos provinciales.
- Un discurso de exigencia con «techo de cristal»
- Eficiencia en tiempos de crisis
En un acto cargado de simbolismo, el Intendente Franco Hernández Berni puso en vigencia el nuevo texto normativo. Si bien el discurso oficial apeló a la «eficiencia» y la «austeridad», la gestión sigue bajo la lupa por la falta de claridad en las rendiciones de cuentas y la dependencia total de fondos provinciales.
TARTAGAL. Este 5 de mayo de 2026 quedará marcado como el día en que Tartagal finalmente actualizó su marco jurídico tras 38 años de retraso. En un acto formal, el Intendente juró la nueva Carta Orgánica Municipal, un instrumento que, en teoría, otorga autonomía plena al municipio en lo político, administrativo y financiero. Sin embargo, el contraste entre el «brillo» del evento y la realidad administrativa de la Municipalidad de Tartagal no pasó desapercibido.
Un discurso de exigencia con «techo de cristal»
Durante su alocución, el mandatario local lanzó fuertes críticas a la «vieja política», apuntando directamente a la labor del Concejo Deliberante al exigirles sesiones permanentes y trabajo «los 365 días del año». No obstante, esta exigencia de mayor productividad legislativa choca con una de las principales falencias de su propia gestión: la transparencia.
Pese a que la nueva normativa contempla mecanismos de control externo y vinculación con la Auditoría General de la Provincia, la administración de Hernández Berni continúa mostrando un bajo rendimiento en la rendición de cuentas. Si bien la ciudad exhibe frentes de obra pública activos, es de conocimiento público que estas ejecuciones dependen casi exclusivamente del auxilio y el aporte económico de la administración provincial, restándole peso al argumento de una «autonomía financiera» real.
Eficiencia en tiempos de crisis
El Intendente no ignoró el contexto nacional, calificándolo como un momento de «muchas complicaciones económicas». En este escenario, instó a su gabinete a trabajar con responsabilidad, una petición que los vecinos de Tartagal esperan se traduzca en algo más que palabras.
«Los vecinos quieren que todos los servidores públicos demos respuesta», afirmó el jefe comunal.
Para el ciudadano común, la duda persiste: ¿servirá la nueva Carta Orgánica para abrir los libros contables del municipio o será solo un cambio de papel para continuar con una gestión de baja visibilidad en el manejo de recursos? La promulgación ya es un hecho, pero la verdadera «autonomía» comenzará cuando el Ejecutivo Municipal logre demostrar, con datos y no solo con discursos, en qué se invierte el dinero de los tartagalenses.