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Tras la apertura de sesiones de Franco Hernández, la exposición en redes de un funcionario volvió a poner bajo la lupa la coherencia interna del oficialismo en Tartagal.
El intendente Franco Hernández abrió el período de sesiones ordinarias 2026 con un mensaje enfocado en la gestión, la ejecución de obras y el orden administrativo. En un contexto político que exige coordinación fina y un control estricto de la narrativa institucional, el discurso buscaba marcar un rumbo de austeridad y compromiso. Sin embargo, ese relato de «puertas adentro» encontró un obstáculo inesperado en el mundo virtual.
Mientras la gestión municipal intentaba centralizar la atención en sus metas para el año, un ruido interno desacomodó la estrategia comunicativa. Las publicaciones en redes sociales de Diego Avalos, Director de Financiamiento Externo de la Secretaría de Producción, no pasaron desapercibidas. En las imágenes se mostraban momentos de descanso en paralelo a la intensa agenda institucional, lo que encendió las alarmas en el Ejecutivo.
El contraste como debilidad política
Más allá del derecho a la vida privada, en el ámbito público el costo se mide por el contraste. En un escenario donde el oficialismo enfrenta un Concejo Deliberante con mayor peso opositor y una ciudadanía atenta a cada movimiento, las señales de desconexión personal de los funcionarios impactan directamente en la imagen del Intendente.
Este episodio expone una dificultad más profunda para el gabinete: alinear discurso, conducta y comunicación. En la política actual, lo que no se ordena en las oficinas se amplifica y distorsiona en las redes sociales. Para el equipo de Hernández, el desafío será entender que, en tiempos de crisis y gestión, cualquier señal de relajación interna termina convirtiéndose en un costo político que el oficialismo no puede permitirse pagar.