Con un acumulado de 200,7 mm en lo que va del año, la localidad fronteriza alcanzó los valores normales de todo el mes en menos de tres semanas. La saturación de los suelos y el riesgo de crecidas en arroyos mantienen en vilo a la zona norte de Salta.
La localidad de Salvador Mazza (Pocitos), en el extremo norte de la provincia, registra un inicio de año marcado por precipitaciones extraordinarias. Según reportes del Servicio Meteorológico Nacional y estaciones locales, durante los primeros 18 días de enero de 2026, la zona acumuló un total estimado de 200,7 mm, una cifra que iguala prácticamente la media histórica para todo el mes, la cual ronda los 210 mm.
Este comportamiento climático, característico de una zona de transición hacia el clima tropical húmedo, ha mostrado volúmenes superiores incluso a los registrados en localidades vecinas como Tartagal.
Cronología del temporal: el avance de las lluvias
El acumulado se construyó a partir de varios eventos de gran intensidad, destacándose los siguientes periodos:
- 1 al 3 de enero: El año inició con fuertes tormentas eléctricas que sumaron 54,2 mm en apenas tres días.
- 4 al 15 de enero: Un periodo de alta inestabilidad con chaparrones intensos que aportaron entre 45 y 55 mm adicionales.
- 16 al 18 de enero: El cierre de la tercera semana fue el más crítico, con un temporal de fuerte actividad eléctrica el día 16 (42 mm), lluvias persistentes el 17 (28 mm) y un registro final de 31,5 mm el día 18 bajo alerta naranja.
Estado hídrico e impacto en la zona
La principal preocupación de las autoridades y servicios de emergencia radica en el estado de saturación de los suelos. Al haber recibido en menos de tres semanas el agua que normalmente cae en un mes completo, la capacidad de absorción del terreno ha llegado a su límite.
Este fenómeno ha generado un aumento inmediato en el riesgo de crecidas en los arroyos de la zona y ha comenzado a afectar la transitabilidad en caminos vecinales. Se recomienda a la población y a quienes circulen por la zona de frontera extremar las precauciones ante la posibilidad de nuevos eventos hidrometeorológicos en un suelo ya saturado.