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Tartagal, 01 de Abril de 2026 – En una apertura de sesiones con más olor a insecticida que a mística militante, el Intendente de Tartagal intentó blindar su alicaída imagen apuntando contra Nación. Entre omisiones estratégicas a Mimessi y un tardío «borrón y cuenta nueva», Franco Hernández Berni inauguró un año legislativo que huele a supervivencia política.
Tras una resolución agitada en las sombras, el Concejo Deliberante logró constituir sus autoridades para dar inicio al período de sesiones ordinarias 2026. En este escenario, el Intendente Franco Hernández Berni brindó su balance de gestión, en un intento dialéctico por revertir la baja imagen positiva que, según trasciende en los pasillos de la política local, viene erosionando su capital político desde hace meses.
La estrategia fue clara: nacionalizar la crisis. Hernández abrió las sesiones nombrando más a Javier Milei que a su aliado estratégico, el gobernador Gustavo Sáenz. Ante la mirada de sus funcionarios y familiares —y pese a que el municipio dispuso la fumigación del edificio el miércoles, una maniobra que suele anticipar una convocatoria masiva que no terminó de cuajar—, la asistencia fue importante, pero quedó lejos del respaldo popular que el oficialismo esperaba exhibir.
El discurso en números
El análisis cuantitativo de las aproximadamente 1.970 palabras del discurso revela las prioridades del mandatario. Si bien el concepto “Tartagal” lideró con 27 menciones, seguido por “Barrios” (24) y el eje “Municipal” (22), llamó la atención la recurrencia de la palabra “Escuela/s” (18 veces), utilizada como escudo ante las críticas por la falta de infraestructura básica.
El contenido no estuvo exento de roces. Hernández Berni descargó munición gruesa contra la gestión nacional por la falta de fondos en salud, transporte y agua, mientras ratificaba su alineación con el Grand Bourg para sostener la obra pública en el norte, una ficha que hoy parece ser su único sostén real. «La política no se construye en las redes sociales, se hace en comunidad», sentenció, en lo que muchos interpretaron como un tiro por elevación a la oposición digital o quizás algún funcionario suyo con el que tiene un compromiso moral y no puede dejarlo afuera de su administración.
Operación: Soltar la mochila
«No vinimos a quejarnos del pasado, sino a transformarlo». Con esa frase, el Intendente intentó, finalmente, soltar la excusa de la gestión anterior. Es un giro pragmático: a 844 días de haber asumido aquel 10 de diciembre de 2023, el argumento de la «pesada herencia» ya no compra tiempo frente al deterioro de su imagen.
Sin mencionar por su nombre al actual Ministro Mario Mimessi, Hernández se refirió a la administración previa solo para marcar distancias con la «desidia» y la falta de camiones recolectores que —aseguró— encontró al llegar. Lo curioso fue el movimiento en el tablero electoral: sin un año de urnas a la vista, el Intendente ya subió al ring de 2027 al libertario Nicolás Arce, dejando fuera de la narrativa a Mimessi. Un olvido que parece más una tregua de conveniencia que una falta de memoria.
Un evento con poco brillo
Finalmente, el tradicional «cotillón» que suele transformar estos actos institucionales en demostraciones de fuerza partidaria —un vicio que compartieron tanto Hernández como sus predecesores Mimessi y Leavy— brilló por su ausencia. Sin el estruendo de otras jornadas, la falta de mística marcó el pulso de una gestión que parece haber entendido que, en el contexto actual, cualquier ostentación resulta obscena.
Hernández Berni dejó inaugurado el ciclo legislativo, pero la duda que quedó flotando en el recinto es si el municipio podrá, efectivamente, solucionar en los días que quedan los problemas que, según el propio Intendente, llevan cien años sin respuesta.